EL TURISMO EN COLOMBIA.
El desarrollo turístico en
Colombia se ha visto marcado por las tendencias internacionales y las
necesidades del momento; por ello, en su historia, pasamos de los viajes en
barco obligatorios, que las familias pudientes en los tiempos de la colonia,
pagaban a sus hijos para que estudiaran en Europa, a los recorridos más cortos
en carroza o tren de mediados del siglo XX, a las poblaciones de clima caliente
próximas a las capitales, buscando el descanso y lo que en ese entonces se
denominaba temperar. Así el afán de disfrutar climas cálidos, propician el
desarrollo del turismo de playa, que rápidamente creció e impulso el caribe
colombiano, donde sol, playa e historia presentaron la combinación perfecta
para atraer al visitante.
Si bien al comienzo, el polo de
desarrollo turístico se estableció sobre la ribera del rìo
Magdalena como eje de la comunicación y comercio nacional, con la estructuración de las vías férreas y carreteras se aumentaron las posibilidades de destino y consigo la oferta de servicios turísticos, sin embargo hasta ese momento el segmento movilizado era casi que en un 100% nacional que se originaba en el centro del país, hacia la costa norte y la cuenca del rio Magdalena. Los viajes del en ese entonces a los llamados territorios nacionales (Amazonia y Orinoquia), se consideraban de aventura y se realizaban principalmente por trabajo, en el periodo de desarrollo extractivista de los recursos naturales (Maderas, Caucho, oleaginosas, fibrosas, taninosas, pieles y animales) como el boom de la época; algunos miembros de la clase alta Colombiana que tenían inversiones en estos bastos y prístinos territorios, aprovechaban sus viajes de negocios para dedicar tiempo a la cacería y la pesca con fines recreativos, que podría clasificarse como un tipo de turismo, por algunos mal visto, pero un tipo de turismo después de todo.
Magdalena como eje de la comunicación y comercio nacional, con la estructuración de las vías férreas y carreteras se aumentaron las posibilidades de destino y consigo la oferta de servicios turísticos, sin embargo hasta ese momento el segmento movilizado era casi que en un 100% nacional que se originaba en el centro del país, hacia la costa norte y la cuenca del rio Magdalena. Los viajes del en ese entonces a los llamados territorios nacionales (Amazonia y Orinoquia), se consideraban de aventura y se realizaban principalmente por trabajo, en el periodo de desarrollo extractivista de los recursos naturales (Maderas, Caucho, oleaginosas, fibrosas, taninosas, pieles y animales) como el boom de la época; algunos miembros de la clase alta Colombiana que tenían inversiones en estos bastos y prístinos territorios, aprovechaban sus viajes de negocios para dedicar tiempo a la cacería y la pesca con fines recreativos, que podría clasificarse como un tipo de turismo, por algunos mal visto, pero un tipo de turismo después de todo.
Con la el gran auge de la
aviación comercial en Colombia de entre los años 40´s a los 50´s, se abre un
nuevo panorama para los receptivos internacionales, que de una manera más
segura podían establecer rutas de viaje con conexiones seguras y ahorro de
tiempo en los desplazamientos, tiempo que era aprovechado para las actividades
propias de los sitios visitados. Hacia la segunda mitad del siglo XX, el estado
vislumbra el potencial de país para el desarrollo de la industria turística a
plenitud y proyecta nuevos polo de desarrollo turístico hacia el Océano
Pacifico y Amazonas, donde este último ya para ese tiempo presentaba unas bases
que prometían un futuro acelerado en la actividad; mientras que en el pacifico,
las condiciones de sanidad (malaria y fiebre amarilla), vías de acceso,
saneamiento básico y precaria infraestructura en general, fueron un obstáculo
relevante para retrasar su ingreso a la actividad turística formal por el
momento. Como podemos ver, el turismo era visto casi que exclusivamente como
Sol y Playa, dejando de lado el enorme potencial que saldría a la luz pública
durante los años 70´s con el auge de la conciencia conservacionista y el nuevo
concepto de turismo, un tanto especializado, que se denominó Ecoturismo o Turismo
Ambiental, haciendo referencia al respeto y valoración del atractivo en
conjunto de lo natural, lo cultural y el derecho al sano disfrute de sus
bondades por parte del “Ecoturista”.
De esta manera, podemos afirmar
que la relación de los conceptos turismo – conservación, se empiezan a
socializar y adoptar parcialmente en nuestro país, a partir de los años 70´s
por lo menos en el ámbito civil. Ya para los 80´s el Estado toma parte activa
en la conservación de sus recursos naturales, posteriormente a la ratificación
del convenio CITES, la reestructuración en las políticas del sistema de áreas
protegidas estatales y una decidida proyección al desarrollo turístico de gran
parte del territorio nacional, donde se identifica una vocación meramente
Ecoturística, por las calidades medio ambientales, culturales y grado de
conservación ambiental. Muy a pesar de todo esto, el turismo es visto y
asimilado mayormente como fuente de recursos y se le presta realmente poca
atención a los atractivos en sí, a su conservación y manejo racional, no se
proyectan los impactos negativos producto de la sobre explotación a la que se
pueda llegar. La CNT ó Corporación Nacional de Turismo era la encargada de que
el desarrollo turístico funcionara bien, que se cumplieran los parámetros de
organización de la actividad y lo más importante, que se generaran divisas para
el país, era prioridad mover volúmenes, entre más grandes mucho mejor.
Para el año 92, con la nueva
Constitución Política Colombiana y la inclusión en amplio espectro del medio
ambiente y su conservación dentro de los derechos fundamentales del ciudadano,
se abre con fuerza el debate y la aplicación de normas tendientes a oficializar
la necesidad de un desarrollo sostenible en las diferentes facetas de las
proyecciones de vida humana, como sociedad y como individuo responsable del hoy
y del mañana de las generaciones futuras; en cuanto a la actividad turística,
para el año 96 se proyecta la Ley 300, como Ley marco de turismo y se destaca
en ella la referenciación del ecoturismo de la mano estricta de la conservación
y el manejo racional de los recursos naturales en aprovechamiento, haciendo
énfasis en la responsabilidad de los partícipes en la actividad turística de
proyectar un manejo sostenible y sustentable a largo plazo, a todas sus
actividades; empieza a ser prioridad y mandato, el Desarrollo Turístico
Sostenible.
EL DESARROLLO TURíSTICO SOSTENIBLE EN COLOMBIA.
Hoy por
hoy sería injusto negar los avances que Colombia ha tenido en el
establecimiento de una industria turística de relevancia para la economía
nacional y la implementación paralela de los parámetros de sostenibilidad
acorde a los estándares internacionales de manejo del medio ambiente y en
general de los recursos aprovechados en la industria turística; para ello, el
estado no solo se ha basado en las leyes marco dispuestas para tal fin, sino
que ha diseñado y establecido el cumplimiento de una serie de decretos
reglamentarios y normas técnicas sectoriales encaminadas a imprimir y exigir el
compromiso de sostenibilidad a la industria turística en todas sus expresiones,
los establecimientos de hospedaje, de alimentos y bebidas, las agencias de
viajes, las empresas transportadoras (Terrestres, Fluviales y Aéreas), el
estado descentralizado (Departamentos, municipios, distritos, corregimientos,
veredas y comunidades), hasta los Guías de Turismo, quienes deberán estar
certificados y desarrollando las buenas practicas sostenibles al momento de
llevar a cabo sus operaciones.
Sin
embargo, en el terreno, las empresas de verdad comprometidas con la
sostenibilidad en la industria turística son menos de las que uno se imagina o
esperaría, teniendo en cuenta que existe el soporte legal, costosas multas y
tediosas sanciones para los infractores e importantes incentivos para los que se
ciñan a este proceso que tarde o temprano habrán de adoptar como requisito
primordial para el ejercicio comercial. Existe aún un gran segmento de la industria que ven al
turismo como un lucrativo negocio de vertiginoso crecimiento y rápido retorno
del capital de inversión, por ello exigen fluidez continua de los rendimientos
que solo se logran con grandes volúmenes de operación, que a su vez se logran
con un relativo bajo costo del producto comercializado, facilidades de pago y
supuestos plus promocionales de enganche de venta; este esquema obedece al
llamado turismo del todo incluido; que se ha establecido como modelo de mercado
desde hace unos 10 a 15 años en el país y que se basa en el establecimiento
grandes cadenas hoteleras con una ruta propia de comercialización y un producto
ofertado que empaqueta la porción aérea, la porción terrestre y la operación en
general, limitando o extinguiendo la intermediación y sub contratación de
servicios, al punto de establecer un monopolio, que también poco a poco elimina
la competencia, estando encaminado única y exclusivamente a la producción de
resultados (Dividendos) para sus inversionistas. Este es el ejemplo más alejado
de lo que representa la sostenibilidad y el principio base de la actividad
turística como dinamizadora de la economía, beneficios y bienestar en general
para todos los grupos de interés involucrados en la actividad, mediante la
repartición equitativa de los recursos producidos en el ejercicio comercial.
En
nuestro país se han invertido miles de millones de los recursos del Estado en
todas sus dimensiones, desde los ministerios hasta las modestas secretarias de
turismo municipales para establecer como punto de partida de sus
emprendimientos turísticos, la vocación de las regiones, pero todos estos
esfuerzos quedan como letra muerta en la mayoría de los casos a la hora del
financiamiento y la puesta en marcha de los planes de desarrollo turístico,
puesto que casi siempre la comunidad receptiva (local) carece de los recursos
necesarios y a la mayoría de los posibles inversiones externos, les importa más
que tanto, que tan rápido y por cuanto tiempo este emprendimiento producirá
ganancias, considerando su proyección acorde con el medio o los impactos
negativos que se puedan generar a la comunidad local, como un tema accesorio y
sin relevancia. Esto muy a pesar de que existen fondos estatales para impulsar
la industria, ya que los procedimientos, condiciones y garantías de acceso, son
una verdadera talanquera para el mediano y pequeño empresario, sin las
conexiones o influencias político sociales de los poderíos económicos que
usufructúan estas ventajas.
Por otro
lado, en los grandes polos de desarrollo
turístico como los existentes en el caribe, es mucho más fácil el controlar la
aplicación de las normas legales ya que la responsabilidad no solo recae en el
estado y los entes de control para ello establecidos, sino que la ciudadanía,
los clientes y la misma competencia ayudan prácticamente a auto regular el
mercado. Mientras que en los nacientes y aislados polo de desarrollo turístico,
la influencia y estatus alcanzado por el poderío económico e influencias de las
grandes empresas, intimidan, sobornan y amangualan a todos los posibles
reguladores de la actividad turística llegando a establecerse como dueños del
producto turístico y atropellando todos los principios del desarrollo Turístico
Sostenible en cada una de sus esferas tanto el ambiental, como el socio –
cultural y desde luego el económico, situación que disfrazan con cumplimientos
parciales o simulados de la normatividad vigente.
Afortunadamente,
existen modestos emprendimientos en el chocó, el vichada, el Guaviare, la
Guajira y al Amazonas, entre otros, donde la comunidad organizada en el llamado
turismo comunitario, ha establecido las reglas de explotación turística para
sus recursos y al amparo del estado han logrado un espacio dentro del mercado
turístico ofertado a nivel internacional, como ejemplo de Desarrollo Turístico
Sostenible, que siendo realistas no lo es en un 100%, paro van por muy buen
camino, demostrando que si se puede y lo importante que es el conservar los
recursos para una proyección favorable en el tiempo.
En
resumidas cuentas el estado Colombiano está definitivamente comprometido con el
desarrollo turístico a nivel nacional, dentro de los parámetros del Desarrollo
Turístico Sostenible; por ello y para ello, aprovechando las áreas protegidas
de carácter gubernamental, bien sea bajo la figura de Parque Nacional Natural,
Vía Parque, Reserva Natural Única o Santuario de Flora y Fauna, para establecer
dentro de algunas de ellas áreas dedicadas a la actividad del Turismo
Sostenible, vinculando a las comunidades vecinas e impulsando este modelo de
generación de recursos de la mano de la conservación y el uso racional de los
recursos naturales, al mismo tiempo que se reduce significativamente la presión
en el ecosistema por la extracción de insumos para satisfacer las necesidades
básicas de la población local.
Desarrollo Turístico Sostenible en Áreas Protegidas
del Estado Colombiano.
Colombia
es uno de los países más ricos en diversidad biológica y cultural en el mundo.
Esa diversidad está representada en 59 áreas naturales pertenecientes al
Sistema de Parques Nacionales Naturales; el porcentaje del territorio
Colombiano que se conserva en las estas áreas protegidas es del 11,27% del
territorio terrestre y el 1,5% del territorio marino, representado en un
área total de 14.268.224 hectáreas (14.268,2 Km²). De todo este
territorio, 24 áreas protegidas se han destinado al aprovechamiento Eco
turístico y aunque no se tiene acceso a la totalidad de los ecosistemas en cada
una, las actividades que allí se pueden desarrollar, llenan las expectativas de
quienes las visitan; en nuestro país, la sociedad
hasta ahora está familiarizándose masivamente con este concepto de
aprovechamiento racional y sano disfrute de nuestra riqueza natural, valorando
y respetando cada una de las gratas sorpresas esta nos brinda. Para cada una de
estas áreas protegidas, se ha diseñado un plan Ecoturístico que determina el
acceso a una zona en particular, donde la presencia y actividad humana cause el
menor impacto posible al medio y los ciclos biológicos que a diario se dan
allí. Esto garantiza la integridad del lugar como atractivo y la seguridad del
visitante o Ecoturista como huésped transitorio, basados en las mediciones de
capacidad de carga e impacto ambiental que determina la presión de uso causada
en determinado espacio y sus repercusiones a corto, mediano y largo plazo.
Son áreas protegidas
privadas establecidas a voluntad de sus propietarios como de predios dedicados
a la conservación de muestras de ecosistemas naturales. En estas reservas,
además de la conservación, se pueden tener también sistemas de producción sostenibles,
ecoturismo, educación ambiental y habitación permanente para investigación,
entre otras actividades, oficialmente se encuentran registradas alrededor de 18
reservas naturales de la sociedad civil en la Unidad Administrativa Especial
del Sistema de Parques Nacionales Naturales, acorde a la ley. Sin embargo
existen organizaciones totalmente particulares (civiles) que aglutinan otras
reservas naturales de carácter civil, que también buscan la conservación y el
desarrollo de turismo sostenible en sus espacios de manera totalmente
independiente del estado, como Resnatur y Enraizados, entre otras, que cuentan
con más de 200 miembros en todo el país.
Para promocionar todas estas iniciativas de desarrollo Turístico Sostenible y monitorear que efectivamente se estén llevando a cabo los lineamientos establecidos internacionalmente para este fin, cada año se realiza el “encuentro de la red de turismo sostenible en Colombia” como el evento más importante en esta materia; apoyado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, de la mano con la sociedad civil, donde se pretende presentar experiencias, encaminamientos y propuestas para la certificación en Sostenibilidad y Turismo de Naturaleza aplicables a las iniciativas locales y regionales, dentro de la conceptualización de que el turismo sostenible debe estar fundamentado en cuatro pilares principales, los procedimientos de operación deben ser ambientalmente amigables, la conservación de la naturaleza (medio Ambiente) es indispensable, el respeto y protección del patrimonio cultural obligatorio y la repartición equitativa de los beneficios sociales y económicos alcanzados por la actividad, para las poblaciones locales, conjugado dentro del objetivo de un negocio productivo exitoso y una experiencia grata y enriquecedora para el visitante.
En conjunto, gracias a los esfuerzos del Estado y la empresa privada, los resultados ya se están viendo, toda vez que de
acuerdo a los resultados oficiales reportados para el año 2.014, el turismo se
establece como el nuevo motor impulsador de la economía Colombiana; los
ingresos para el país, por este concepto, están por debajo solo del petróleo y
el carbón. Gracias al turismo, el país creció por encima del promedio mundial,
durante el 2.014 Colombia recibió 4.192.742
visitantes extranjeros no residentes, lo que ubicó al país por encima del
crecimiento mundial y de las Américas, reportado así por la Organización
Mundial de Turismo (OMT). Con los $4.980 millones de dólares que recibió
Colombia en la cuenta de viajes y transporte de pasajeros durante ese año, el
país superó la meta que se había trazado de USD 4.000 millones para el
cuatrienio 2.010 – 2.014 y se encamina a cumplir de nuevo con su objetivo de US$6.000
millones trazado por el Gobierno Nacional para el periodo 2.014 - 2018. El
hecho de que en la actualidad, el turismo sea el responsable de más del 50% de
las exportaciones totales de servicios del país, ha motivado a que el gobierno
nacional a seguir trabajando en el tema y se dé a la tarea de buscar promover
productos turísticos de alto valor, de captar segmentos de viajeros cada vez
más especializados y de aumentar la base de empresas exportadoras de servicios
turísticos incentivando la inversión en este renglón económico, para que el
país pueda seguir creciendo en la industria turística mundial.
Todo esto logrado con trabajo duro y constante, a base de estrategias coordinadas para la capacitación del capital humano (formalización, profesionalización y bilingüismo), la ampliación y mejoramiento de la infraestructura y la promoción agresiva del destino Colombia; sin dejar de lado la implementación de nuevas tecnologías para que los empresarios tengan todas las herramientas que les permita ser más eficientes y competitivos.
Todo esto logrado con trabajo duro y constante, a base de estrategias coordinadas para la capacitación del capital humano (formalización, profesionalización y bilingüismo), la ampliación y mejoramiento de la infraestructura y la promoción agresiva del destino Colombia; sin dejar de lado la implementación de nuevas tecnologías para que los empresarios tengan todas las herramientas que les permita ser más eficientes y competitivos.
EL TURISMO Y LA LEGISLACIÓN COLOMBIANA.
La Ley 300 de 1996 o Ley Marco del Turismo en Colombia, establece las principales tipologías del ejercicio turístico en el país y obliga al estado a ser su gestor directo, como lo veremos en los fragmentos a continuación.
LEY 300 de 1996
LEY GENERAL DE TURISMO
TÍTULO IV
Del ecoturismo, etnoturismo, agroturismo, acuaturismo y
turismo metropolitano
CAPÍTULO ÚNICO
ARTICULO 26. DEFINICIONES.
1.
Ecoturismo.
El ecoturismo es aquella forma de turismo especializado y dirigido que se
desarrolla en áreas con un atractivo natural especial y se enmarca dentro de
los parámetros del desarrollo humano sostenible. El ecoturismo busca la
recreación, el esparcimiento y la educación del visitante a través de la
observación, el estudio de los valores naturales y de los aspectos culturales
relacionados con ellos. Por lo tanto, el ecoturismo es una actividad controlada
y dirigida que produce un mínimo impacto sobre los ecosistemas naturales,
respeta el patrimonio cultural, educa y sensibiliza a los actores involucrados
acerca de la importancia de conservar la naturaleza. El desarrollo de las
actividades ecoturísticas debe generar ingresos destinados al apoyo y fomento
de la conservación de las áreas naturales en las que se realiza y a las
comunidades aledañas.
2.
Capacidad de carga.
Es el nivel de aprovechamiento turístico (número de personas), que una zona
puede soportar asegurando una máxima satisfacción a los visitantes y una mínima
repercusión sobre los recursos naturales y culturales.
Esta noción supone la existencia de limites al uso, determinada por factores medio ambientales, sociales y de gestión que define la autoridad ambiental.
3. Etnoturismo. Es el turismo especializado y dirigido que se realiza en territorios de los grupos étnicos con fines culturales, educativos y recreativos que permiten conocer los valores culturales, forma de vida, manejo ambiental, costumbres de los grupos étnicos, así como aspecto de su historia.
4. Agroturismo. Es Agroturismo es un tipo de turismo especializado en el cual el turista se involucra con el campesino en la labores agrícolas. Por sus características, este tipo de turismo se desarrollan en actividades vinculadas a la agricultura, la ganadería, u otra actividad, buscando con ello un ingreso adicional a la economía rural.
Debido a la vulnerabilidad de la comunidad receptora, el estado velará porque los planes y programas que impulsen este tipo de turismo contemple el respeto por los valores sociales y culturales de los campesinos.
5. Acuaturismo. Es una forma de turismo especializado que tiene como motivación principal el disfrute por parte de los turistas de servicios de alojamiento. gastronomía y recreación prestado durante el desplazamiento por ríos, mares, lagos y en general por cualquier cuerpo de agua, así como los diversos atractivos turísticos que se encuentran el recorrido utilizando para ello embarcaciones especialmente adecuadas para tal fin.
PARAGRAFO. Las embarcaciones podrán prestar simultáneamente servicio de carga, siempre y cuando su destinación principal sea el acuaturismo y la carga este absolutamente separada de los turista.
6. Turismo Metropolitano. Es el turismo especializado que se realizan en los grandes centros urbanos con fines culturales, educativos y recreativos, que de lugar a la conservación del patrimonio histórico y cultural, a creación de espacios públicos de esparcimiento comunitario que propendan por el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales urbanos.
ARTICULO 29. PROMOCION DEL ECOTURISMO, ETNOTURISMO, AGROTURISMO, ACUATURISMO Y TURISMO METROPOLITANO.
El Estado proveerá el desarrollo del ecoturismo, etnoturismo, Agraturismo, Acuaturismo y Turismo Metropolitano, para lo cual el plan sectorial de turismo deberá contener directrices y programas de apoyo especial para estas modalidades, incluidos programas de la divulgación de la oferta.
TOMADO: LEY 300 de 1996 (Ley Marco o General de Turismo en Colombia).
Esta noción supone la existencia de limites al uso, determinada por factores medio ambientales, sociales y de gestión que define la autoridad ambiental.
3. Etnoturismo. Es el turismo especializado y dirigido que se realiza en territorios de los grupos étnicos con fines culturales, educativos y recreativos que permiten conocer los valores culturales, forma de vida, manejo ambiental, costumbres de los grupos étnicos, así como aspecto de su historia.
4. Agroturismo. Es Agroturismo es un tipo de turismo especializado en el cual el turista se involucra con el campesino en la labores agrícolas. Por sus características, este tipo de turismo se desarrollan en actividades vinculadas a la agricultura, la ganadería, u otra actividad, buscando con ello un ingreso adicional a la economía rural.
Debido a la vulnerabilidad de la comunidad receptora, el estado velará porque los planes y programas que impulsen este tipo de turismo contemple el respeto por los valores sociales y culturales de los campesinos.
5. Acuaturismo. Es una forma de turismo especializado que tiene como motivación principal el disfrute por parte de los turistas de servicios de alojamiento. gastronomía y recreación prestado durante el desplazamiento por ríos, mares, lagos y en general por cualquier cuerpo de agua, así como los diversos atractivos turísticos que se encuentran el recorrido utilizando para ello embarcaciones especialmente adecuadas para tal fin.
PARAGRAFO. Las embarcaciones podrán prestar simultáneamente servicio de carga, siempre y cuando su destinación principal sea el acuaturismo y la carga este absolutamente separada de los turista.
6. Turismo Metropolitano. Es el turismo especializado que se realizan en los grandes centros urbanos con fines culturales, educativos y recreativos, que de lugar a la conservación del patrimonio histórico y cultural, a creación de espacios públicos de esparcimiento comunitario que propendan por el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales urbanos.
ARTICULO 29. PROMOCION DEL ECOTURISMO, ETNOTURISMO, AGROTURISMO, ACUATURISMO Y TURISMO METROPOLITANO.
El Estado proveerá el desarrollo del ecoturismo, etnoturismo, Agraturismo, Acuaturismo y Turismo Metropolitano, para lo cual el plan sectorial de turismo deberá contener directrices y programas de apoyo especial para estas modalidades, incluidos programas de la divulgación de la oferta.
TOMADO: LEY 300 de 1996 (Ley Marco o General de Turismo en Colombia).
Consideraciones Generales.
EcoturismoEn este orden de ideas, podemos interpretar términos como Ecoturismo, desde tres enfoques importantes, de acuerdo al concepto legal arriba expuesto, así:
- El ecoturismo es aquella forma de turismo especializado y dirigido que se desarrolla en áreas con un atractivo natural especial y se enmarca dentro de los parámetros del desarrollo humano sostenible.
- El Ecoturismo busca la recreación, el esparcimiento y la educación del visitante a través de la observación, el estudio de los valores naturales y de los aspectos culturales relacionados con ellos; por lo tanto, es una actividad controlada y dirigida que produce un mínimo impacto sobre los ecosistemas naturales, respeta el patrimonio cultural, educa y sensibiliza a los actores involucrados acerca de la importancia de conservar la naturaleza.
- El desarrollo de las actividades ecoturísticas debe generar ingresos destinados al poyo y fomento de la conservación de las áreas naturales en las que se realiza y a las comunidades aledañas.
Entonces al ser el Ecoturismo una actividad especializada y dirigida, requiere de una tutoría profesional con profundo manejo y conocimiento del atractivo aprovechado y de la sostenibilidad aplicada en el proceso.
Por otro lado el atractivo o espacio donde se
desarrollen las actividades Ecoturística debe ofrecer unas características
especiales y particulares que merezcan y favorezcan la atención ecoturística.
Es decir debe ser un escenario ambientalmente sano y original, una muestra
representativa del ambiente natural zonal; especificaciones que ostentan en
especial las Áreas Protegidas tanto Estatales como privadas, dedicadas a la
conservación y aprovechamiento dentro de los parámetros del desarrollo sostenible.
Así, el Ecoturismo como herramienta de
aplicación efectiva de sostenibilidad en un proceso productivo básico, servirá
como dinamizador de la economía local, facilitando la atención de las necesidades
de subsistencia de la comunidad receptora y por ende generará calidad y
bienestar.
Ahora, analizando lo
anteriormente expuesto, podríamos llegar a suponer que el Ecoturismo fue
concebido para ser desarrollado o mejor como estrategia de apoyo en conservación
para las áreas protegidas, permitiendo el acceso a espacios naturales de
calidad y al aprendizaje de la ecología y aprovechamiento y disfrute racional
de los mismos.













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